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Cardenal Arzobispo de Caracas Jorge Urosa Savino, nació en Caracas el 28 de agosto de 1942, estudió con los hermanos de las doctrinas cristianas en el Colegio "La Salle" de Tienda Honda y luego estudió filosofía en el Seminario de Caracas y Teología en el "St. Augustine´s seminary" de Toronto en Canadá.

Fue ordenado Sacerdote el 15 de agosto de 1967 y, posteriormente trabajó como profesor en los dos Seminarios de Caracas y ocupó el cargo de Rector del Seminario Interdiocesano "Santa Rosa de Lima", también Presidente de la Organización de Seminarios Latinoamericanos. [Ver más]
 

Museo Sacro Arquidiocesano

Reseña histórica

El Museo Sacro de Caracas se encuentra ubicado en terrenos donde funcionó el antiguo Cementerio de la Catedral de Caracas, el cual fue mandado a construir por decisión del cabildo civil en 1673. Era costumbre de esa época el enterrar a los difuntos dentro de las iglesias y catedrales, no obstante posible que antes de 1673 se hiciesen también enterramientos en el área adyacente a la catedral, de manera si se quiere informal. El cementerio debió dejar de funcionar a raíz del decreto del General Guzmán Blanco, en julio de 1876, a través del cual se oficializó la construcción del Cementerio General del Sur, y se prohibió la inhumación en antiguos cementerios de la ciudad, incluyendo dentro de las iglesias y capillas. Esta prohibición no fue acatada sino hasta 1879 cuando Guzmán Blanco regresó al poder.

No hay que confundir el antiguo Cementerio de la Catedral con el Cementerio de los Canónigos, el cual se hallaba en la actual esquina de Canónigos, algunas cuadras al noreste.

En el Museo Sacro de Caracas podemos apreciar, como testimonio de este antiguo cementerio de la Catedral de caracas, la fosa común un osario, donde se colocaban los restos óseos humanos para hacer lugar en el cementerio, y cerca de este se puede observar un muro con doce criptas cuyo origen se desconoce pero se presume pueda ser el lugar donde fueron enterrados los primeros obispos de la ciudad, ellas deben ser objeto de investigaciones más profundas. En uno de los costados del patio central se encuentra expuesto a la vista una calzada empedrada, la cual posiblemente fuera el acceso al cementerio y una antigua  acequia, ambos hallados a 80 CMS. Por debajo del nivel del edificio actual. Se pueden observar en exposición algunas lápidas funerarias antiguas, entre ellas la del Obispo Diego y Baños Sotomayor y la del Obispo Mariano Martí. En las excavaciones arqueológicas practicadas en el área del patio central entre 1988 y 1989 dentro del proyecto de restauración del antiguo seminario y cementerio de la Catedral, fueron hallados restos humanos de veinticinco (25) individuos, que de acuerdo a sus características se interpreta que se trataba de una fosa común en la que los cadáveres fueron enterrados simultáneamente y, en algunos casos, superpuestos, total  o parcialmente unos cuerpos sobre otros. El cementerio ocupó un área extensa de la manzana y seguramente de realizarse investigaciones arqueológicas en esta área, podrían descubrirse otros datos relativos al cementerio.

Bajo los espacios pertenecientes al Cabildo Eclesiástico, como parte de la exhibición del Museo Sacro de Caracas, se hallan también vestigios de la antigua Cárcel Eclesiástica, la cual data de 1713.En ella eran recluidos aquellos miembros de la Iglesia que cometían delitos contra la religión, la moral y las buenas costumbres.

La edificación que actualmente es el sede del Museo Sacro de Caracas, fue mandada a construir por el entonces Arzobispo de Caracas, Monseñor Críspulo Uzcátegui. Como antecedente de este hecho nos remitimos al decreto del General Guzmán Blanco de 1872, a través del cual se mando a extinguir los seminarios del país. Más tarde, Monseñor José Antonio Ponce, Arzobispo de Caracas, entre 1876 y 1883, logró que a falta de un seminario Guzmán Blanco permitiese la fundación, en 1876, de una Escuela Episcopal, en la cual sólo se impartían estudios ordinarios del trienio filosófico, debiéndose ingresar posteriormente a la universidad para obtener el título de bachiller. La Escuela Episcopal se instaló inicialmente en una casa perteneciente a la Catedral de Caracas, la cual empezó a deteriorarse, de modo que ya en el año de 1884, se reconoce la necesidad de mudar la Escuela Episcopal y reparar la casa que le servía de sede. Es por esta razón que Mons. Uzcátegui tuvo la iniciativa de construir la nueva sede y en 1888 se construyó el edificio, el cual originalmente abarcaba un área mucho mayor a la actual se aprecia, pero fue recortado en la fecha en que se construyó el edificio Las Gradillas, a mediados del siglo XX,  el cual se encontraba en la esquina del mismo nombre.

Por decreto del General Cipriano Castro, del 28 de septiembre de 1907, quedaron restablecidos los seminarios en la República de Venezuela, 7y posteriormente, el Arzobispo Juan Bautista Castro, consigue la separación del Seminario Menor del Mayor, quedando el Seminario Menor en la esquina de Gradillas mientras el Mayor se muda a otra sede. En 1920, se trasladaron ambos seminarios, tanto el Mayor como el Menor a un nuevo edificio ubicado en Sabana del Blanco, donde han funcionado hasta el presente, de esta manera, el antiguo edificio del Seminario Menor, en la esquina de Gradillas fue ocupado por los talleres del diario La Religión, que previamente habían estado operando de Palma a San Pablo, N° 20, iniciando su funcionamiento el 19 de agosto de 1921, en julio de 1965, el diario se mudó al edificio Juan XXIII, de Torre a Madrices.

Varios años después del desalojo del edificio por parte de los talleres del diario La Religión, en 1981 la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Artístico de la Nación, declara a la edificación y al sitio Monumento Histórico Nacional. La mencionada Junta decidió junto con el Capítulo Metropolitano la restauración de la edificación, quedando ésta a cargo de FUNRECO (Fundación para el rescate y conservación de inmuebles y bienes de valor histórico, religioso y cultural).

El proyecto de restauración no sólo se centró en el mencionado edificio y en el rescate del cementerio, sino que abarcó otras dependencias del conjunto catedralicio, tales como: la sala del antiguo Cabildo Eclesiástico, que data del siglo XVII, así mismo, se propuso la puesta en valor de la fachada sur de la Catedral, debido a sus valores históricos y estéticos, representados principalmente en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, la cual se considera una de las mejores expresiones coloniales de la arquitectura mudéjar en nuestro país.

A medida que se realizaban las obras, se fueron descubriendo vestigios del antiguo Cementerio de la Catedral, particularmente la presencia de la mencionada fosa con osamentas y algunos restos óseos en el patio central, lo cual dio lugar a la posterior contratación de especialistas en antropología, para profundizar en la investigación, así mismo, fue durante esta intervención cuando se descubrió, a 80 CMS por debajo del nivel del piso, la antigua acequia y la calzada empedrada, antes mencionadas. Esta última, se presume fuera la más antigua de las descubiertas en Caracas. Se decidió entonces dejar ambos elementos a la vista, de manera de que pudiesen ser apreciados como testimonio del uso inicial de la historia más temprana del edificio, conviviendo con los elementos pertenecientes épocas más recientes. También el proyecto recibió como parte del recorrido  del museo la visita al osario.


Debido al avanzado y lamentable estado de deterioro en que se halló la edificación hubo la necesidad de sustituir otros elementos materiales, tales como fragmentos de muros, techos, puertas y ventanas, frisos y pavimentos; la intervención respecto a la ubicación original de los vanos, a la vez que se planteó convertir algunas ventanas en puertas y viceversa, para poder responder a las necesidades funcionales del nuevo uso. Se aplicó al principio universal en restauración, conocido como la distinguibilidad en las columnas, donde puede a simple vista definirse el friso antiguo de las reintegraciones de material nuevo. De la misma forma, se buscó también diferenciar las zonas del muro que fueron reconstruidas por medio de la aplicación de un acabado diferente al de los muros originales, en cuanto a la textura y color. Por motivos presupuestarios, la obra no pudo ser llevada a cabo de manera continua; once años más tarde, una vez concluidos los trabajos de restauración llevados a cabo por FUNRECO, se hizo entrega del edificio al Capítulo Metropolitano, el día 29 de julio de 1992, para ser la sede del Museo Sacro de Caracas.

El Museo Sacro abre sus puertas en noviembre de 1993, quedando la dirección de la Institución a cargo de la Lic. Miriam Roble, quien con dedicación ejerció sus funciones hasta mayo de 1999.

La dirección del Museo encargó el proyecto de equipamiento interno y museografía al equipo del arquitecto Ciro Caraballo y del arquitecto José Rafael Colmenares, así mismo gestionó la apertura de un Café, cuyo diseño fue también confiado al mencionado equipo, El Café del Sacro, fue abierto al público en el año de 1994.

Las salas fueron poco a poco dotadas con una limitada pero magnífica selección de piezas de arte sacro y otros bienes provenientes de la Catedral de Caracas y otras parroquias de la ciudad, mientras que algunas familias e instituciones se animaron a donar obras de su patrimonio.

De esta forma, el Museo Sacro de Caracas, cuenta con una interesante muestra de imágenes religiosas coloniales elaboradas con diversos procedimientos técnicos. Así tenemos: imágenes de talla completas completamente esculpidas, con rostro, manos y vestiduras, generalmente policromadas y con apego a normas iconográficas. Ejemplo de esta son el Ángel de la Pasión, de autor desconocido; San José, de Juan Pedro López; el Cristo de la Agonía, de autoría anónima, entre otras obras. Las imágenes de vestir, tienen las manos y el rostro tallado y se colocaban sobre una armazón o maniquí que debía cubrirse con trajes verdaderos, en muchos casos, se añadían joyas, pelucas o determinados atributos. Notables ejemplos de estas imágenes de vestir son las de San Pedro Apóstol, de Antonio Hernández Prieto, de 1742 y las imágenes anónimas de Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás de Aquino, Nuestra Señora de los Dolores, la hermosa imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, que hoy luce un traje diseñado por el conocido diseñador Ángel Sánchez y joyas de Eduardo Martínez.

En cuanto a la pintura colonial, es notable la obra del más destacado pintor venezolano del siglo XVIII, Juan Pedro López, representada en dos piezas del conjunto de cuatro ángeles que Omán mentaba el retablo de la sacristía mayor de la Catedral de Caracas y los cuales, a partir del día 19 de marzo del año 2002, retornaron a dicha sacristía.

Otras obras emblemáticas del Museo Sacro de Caracas son La Piedad, del puertorriqueño José Campeche, óleo fechado en 1797 que, originalmente perteneció al convento de San Jacinto de Caracas (y que desde el 19/03/2002 se encuentra en la Catedral de Caracas) y San José con el Niño, del mexicano Javier Flores, entre otras.

La colección de orfebrería responde al desarrollo de esta manifestación artística durante la época colonial venezolana, la cual llegó a estar a la par de la orfebrería de otras regiones de gran importancia del hispano americano: custodias, cálices, porta viático, candelabros y palmatorias entre otros objetos pertenecientes a la Catedral de Caracas, pueden ser apreciados en la exposición permanente del Museo Sacro de Caracas, algunos ornamentos litúrgicos de finos acabados y ricas decoraciones procedentes de afamadas casas españolas, pertenecientes a la colección de la Catedral de Caracas, también pueden ser apreciadas en sus salas.

A partir de 1998, la colección se enriqueció con la donación de piezas realizadas por conocidos artistas plásticos contemporáneos como: Jesús Soto, Mercedes Pardo, Manuel Quintana Castillo, Luisa Ritcher, Miguel Von Daniel, Pedro León Zapata, Antonio Lazos, Ernesto León, Felipe Herrera, entre otros, en el marco de la exposición La Trinidad en Tierra de Gracia.

En el Museo Sacro de Caracas, actualmente se trabaja en proyectos dirigidos hacia la investigación, divulgación exhibición y conservación del patrimonio cultural eclesiástico de la Arquidiócesis de Caracas.

BIBLIOGRAFÍA:
• GALÍNDEZ, JESUS: El edificio del Museo Sacro de Caracas. Aproximación histórica. Caracas, 2000.
• MATOS, Gabino: Patrimonio y testimonio de Arte y Fe. Caracas, 2000.
• REYES, Niuska : En el Arte se descubre la Belleza de Dios. Publicaciones. 2005